La Dama del Pueblo de las Flores

Exposicion Ana Soler

Sensibilidad plena en “La dama del pueblo de las flores” de Ana Soler, con la colaboración de YanoYoro y Francisca García Jáñez

Cuadros, haikús y obis conforman esta visión japonesa de la vida cotidiana en la que la pintura, la palabra y la sutileza se dan la mano.

Acercarse a la sala de exposiciones del Faro Vilán en Camariñas es una oportunidad para disfrutar de arte, inspiración y talento.

Visita libre y gratuita hasta el 26 de abril de 2015.

Todos los cuadros de la exposición, un total de 19 -número favorable que simboliza la perfección-, destilan introspección, serenidad, mirada interior, diálogo cómplice. Las mujeres que pinta Ana Soler están inspiradas en los Cuentos orientales de Marguerite Yourcenar, concretamente en el titulado “El último amor del príncipe Genghi”.
Cada obra refleja un tipo de mujer de la que se enamora el protagonista del relato. La que da título a la exposición es una incógnita, una mujer que siempre está presente pero que pasa desapercibida: “Era una antigua concubina de no muy alta cuna y de mediana belleza; había servido fielmente como dama de honor a las demás esposas de Genghi y, durante dieciocho años, amó al príncipe sin cansarse jamás de sufrir”.

La artista propone al espectador un doble juego. Por un lado, asociar cada esposa del príncipe con un cuadro y, por otro, buscar en cada pintura a esa discreta y enternecedora mujer. Sugiere así un diálogo continuo entre la imagen y el receptor. Cada una de las mujeres habla por sí sola.

La mayoría de las obras están realizadas sobre papel con técnica mixta (acrílico, tinta y collage), la impronta que identifica sus últimos cuadros, aunque también utiliza el lienzo en dos de ellas.

Ana Soler quería que unos emotivos haikús acompañaran su obra para que fuera más sugerente. Le gusta dejar abierto el significado de sus pinturas. Según ella, los poemas aportan diferentes lecturas a los cuadros y no los limitan al no llevar título. Diecinueve composiciones japonesas (jû ku jaikus) que incitan a la reflexión y que han ido surgiendo al contemplar cada mirada, cada gesto, cada movimiento, cada color, cada textura. Signos lingüísticos asociados a estados de ánimo. Letras y pensamientos que fluyen en segundos y que esclarecen el sentido de la imagen y a la vez dejan deslizar la imaginación.

Y como complemento a este trabajo pictórico y literario, la aportación de los espléndidos obis de Yano Yoro que visten con sutileza esta ambiciosa exposición. Obis confeccionados con seda y tejidos naturales de alta calidad. Todos ellos forman parte de una colección de piezas únicas creadas en el año 2015 y son originales pintados a mano e inspirados en la belleza del paisaje gallego.

Artículo por Francisca García Jáñez

Share Button